Hoy quiero hablaros de una de las formaciones con más futuro (y presente) del panorama musical andaluz en cuanto a bandas de música de plantilla completa se refiere: la Banda de Música "María Santísima de la Esperanza" de Córdoba capital.
Nacida en el año 2000 en la capital cordobesa, al amparo de la Hermanda de La Esperanza de Córdoba nace una banda de música con la ilusión de, entre otras cosas, recuperar el olvidado patrimonio musical cordobés y a los grandes maestros de su tierra. Se presenta oficialmente en el año 2002 y desde entonces llevan una meteórica proyección en lo musical, siendo posiblemente la mejor banda de música de cuantas acompañan tras los pasos de la Semana Santa cordobesa.
Bajo la dirección de Francisco Javier León Ramírez, la banda posiblemente destaque sobremanera por ser una de las formaciones con mayor y mejor criterio propio a la hora de la elaboración de un repertorio. Abarcando todos los estilos musicales e interpretándolos de forma más que notoria, es de elogiar el haber conseguido aquella labor de recuperación del patrimonio musical que se propusieron en sus inicios.
Sin duda un ejemplo para muchas bandas de otras ciudades, y una muestra de que, cuando se puede y se quiere, la música procesional da mucho más de sí de lo que actualmente pensamos. Desde aquí mi enhorabuena a la banda y ojalá mantengan ese acertado camino que decidieron tomar hace ya más de una década.
Sin duda se trata de un autor muy conocido por todos, pero que sin embargo pocos serían capaces de mencionar tres obras del mismo, o quizás siquiera alguna más allá de su célebre Coronación de la Macarena, la marcha que consiguió que el maestro Braña tuviese su hueco en la historia de los compositores de música procesional.
Pedro Braña Martínez (foto: lalineacofrade.com)
Pedro Braña Martínez nace en la pequeña localidad de Candás (Asturias) en 1902. Tras estudiar en los prestigiosos conservatorios de Madrid y Turín, y tras unos años en Madrid, se le asigna plaza de director de la Banda Municipal de Sevilla en el año 1944. Dirige de forma notable a la misma hasta 1973, año en que se jubila, falleciendo en el año 1994. Pese a ser un extraño para todo lo que rodeaba a la Semana Santa sevillana por aquel entonces, la acabaría conociendo a la perfección, llegando a proponerse a si mismo componer, al menos, una obra procesional cada año. Su legado es de, al menos, una treintena de marchas procesionales. Decimos al menos debido a que, por desgracia, es uno de los grandes olvidados de la música procesional, siendo los últimos años en los cuales ha empezado a resurgir y a aparecer la gran mayoría de sus obras, olvidadas y perdidas en los archivos de nuestras bandas.
Anteriormente mencionábamos su obra más conocida, Coronación de la Macarena. Casi seguro que ustedes sabrán describirla mejor que yo: breve, elegante, alegre pero comedida, sin duda la mejor marcha compuesta nunca para una coronación canónica, incluso con un aire romántico. Parémonos ahí: probablemente esta sea la clave para entender la obra de este compositor asturiano. Pedro Braña le da a todas sus obras un aire místico, rodeado de romanticismo, que embelesa y no deja indiferente tras escuchar algunas de sus obras.
Pero como de un autor se puede hablar mucho, pero lo importante no es sino su música, vamos a dar ahora un breve repaso a algunas de sus más notables marchas procesionales, para que se den cuenta de lo que les decía anteriormente:
Virgen Dolorosa: compuesta en 1945, supone una de sus primeras marchas procesionales. Marcha sencilla, en un principio puede parecer una marcha seria más, pero escuchándola atentamente podemos apreciar ese carácter romántico: casi como si fuese un diálogo a la Virgen, una sentida oración que no deja indiferente. Delicada, suave, dulce; para este tipo de marchas las palabras se quedan cortas. Pedro Braña convierte la marcha procesional en un sentimiento popular. Añadimos un vídeo con su interpretación tras la imagen a la que está dedicada: la Virgen de los Dolores de la Hermandad de las Penas de San Vicente.
Madre de Dios de la Palma: marcha dedicada a la imagen del mismo nombre de la Hermandad del Cristo de Burgos en el año 1962. Se puede apreciar el carácter romántico del tema principal de la marcha, y cómo nos va atrayendo hasta la suavidad de esa dulce flauta que suena en el trío de la marcha. Una marcha que ni mucho menos deberíamos considerarla fúnebre, bajo la cual ya podría tildarse a Pedro Braña como uno de los grandes genios de la música procesional del siglo XX.
Nuestra Señora de la Encarnación: esta pieza está compuesta en 1970 y dedicada a la dolorosa de la Hermandad de San Benito. Su carácter es mucho más alegre que las anteriores, sin embargo sigue siendo característica la profundidad de la marcha propia de las obras de este autor. Resulta interesante y curioso el guiño que hace al conocido Cantemos al amor de los amores, cómo lo desarrolla y juega con él hasta convertirlo casi en una marcha nueva sencilla y plena de romanticismo.
Salmo penitencial: bajo el subtítulo de música para un paso de Cristo, esta breve marcha compuesta en 1994 supone la última de su producción y dedicada a la Hermandad de Montesión. Una pieza diferente, llena de melancolía, parece la melodía del adiós de su autor, que fallecería pocos meses después. La última pieza de su legado no deja indiferente a nadie. De nuevo nos sorprende con hermosas melodías y contrastes, y hasta en su última obra quiso dejar patente su sello romántico.
Podría haber mencionado muchas más obras aparte de estas cuatro, pero son sólo una pequeña muestra de un legado que, aunque accesible, aún está por descubrir para muchos de nosotros. Os dejo a vuestra elección el buscar, investigar, conocer muchas más de sus obras; os aseguro que resultará tan sorprendente como gratificante. Eso sí, sus obras a veces resultan extrañas la primera vez que se escuchan, quizás debido a la profundidad de las mismas, y a que nuestros oidos, adaptados a la superficialidad de muchas de las marchas que se interpreta hoy día, no están acostumbrados a tal juego de armonías y tanta riqueza de matices como sólo podía componer el que a gusto personal, es el mejor compositor de la segunda mitad del siglo XX.
Hoy vamos a tratar de una de esas personas gracias a la cual el género de Agrupación Musical lo conocemos tal y como es, y sin embargo seguramente sepa poco o nada al respecto.
Hablamos de Francisco Palazón Martínez, reconocido organista de fama internacional nacido en Madrid en 1935, nombrado miembro numerario y secretario de la Academia de Arte e Historia de San Dámaso del Patrimonio artístico y documental de la Archidiócesis de Madrid, y uno de los mejores compositores de cánticos religiosos y música cristiana del último siglo. Con más de una decena de discos en el mercado, es un autor imprescindible para todo grupo de música vocal que se precie.
Sin embargo, no es esta la labor por la que lo vamos a destacar aquí. Lo que nos importa es las numerosas adaptaciones de su música al estilo de Agrupación Musical y la repercusión que ésta ha tenido. Vamos a intentar repasar su obra por orden cronológico:
A mediados de los años 80, un joven Antonio Amodeo Ojeda, componente de la Agrupación Musical "Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras" de Sevilla dedica una pieza musical a la Hermandad de El Cachorro de Sevilla bajo el título de Cristo de la Expiración. Una bella marcha con dos partes claramente diferenciadas, la segunda de ellas, más extensa que la primera, realmente corresponde a una adaptación de la obra Cantemos el gozo de la Resurrección de Francisco Palazón.
En el año 1990, la Agrupación Musical "Nuestra Señora de la Estrella" de Dos Hermanas (Sevilla) estrena la marcha Los niños hebreos, cuya parte central contiene el cántico del mismo nombre de Francisco Palazón.
En 1994, una joven Agrupación Musical "Nuestra Señora de la Encarnación" de Sevilla graba en su primer trabajo una marcha titulada Cantemos el gozo de la Resurrección. Como supongo que habrán adivinado, se trata de otra adaptación de esta misma pieza de Francisco Palazón anteriormente mencionada, aunque en este caso respeta mucho más fielmente la pieza original. Esta misma versión de este cántico la utiliza actualmente la Banda de Metales "Santa Cecilia" de Sevilla.
En el año 1996 y con motivo del disco titulado "Sacrificio" la Agrupación Musical "Santísimo Cristo de la Buena Muerte" de Ayamonte (Huelva) adapta, bajo el título de Adagio, el Adagio para una misa de Francisco Palazón.
Con motivo del disco titulado "Las Lágrimas de Cristo", la Agrupación Musical "Nuestra Señora de los Reyes" de Sevilla realiza una nueva adaptación de una marcha del maestro Francisco Palazón bajo el título de Salud y Refugio, aunque en este caso se trata de una adaptación del cántico Que la lengua humana cante.
Esta misma Agrupación Musical graba en 2005, con motivo de su XXV aniversario, una marcha titulada Tu cruz adoramos, que no es más que la adaptación de la obra con el mismo nombre de Francisco Palazón, corriendo dicha adaptación a cargo de Miguel Ángel Font Morgado, asesor musical de la banda.
Por último, en el año 2009, y con motivo del disco de la anteriormente mencionada Agrupación Musical titulado "Y al tercer día...", el mismo Miguel Ángel Font adapta magistralmente la pieza Gustad y Ved a marcha procesional.
Sin duda un amplio legado el que nos deja este gran músico en la música procesional, y que se merecía este pequeño reconocimiento, para que todos nosotros le demos la importancia que tiene en la historia de las Agrupaciones Musicales.
PD: las piezas originales de Francisco Palazón no las puedo enlazar por tratarse de grabaciones discográficas, pero no es difícil encontrar los vídeos buscándolos por su nombre, para el que los quiera escuchar.
Muchas veces acabamos siendo injustos con la música procesional y sus autores, dándoles a compositores importantes sus méritos; pero también acabamos olvidando a muchos otros grandes compositores que, por su corta producción, no saltan tanto a la fama, como es el caso de este gran músico, Pedro Vicedo Beneyto.
Pedro Vicedo (en el centro de la fotografía)
Nacido en la localidad de Agost, en Alicante, en 1944, estudia percusión en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y desde 1972 hasta 2011 fue profesor de percusión del Conservatorio Superior de Música "Manuel Castillo" de Sevilla. En lo concerniente a la música procesional, tiene compuestas cuatro marchas, cada una compuesta en una época diferente, desde los 80 hasta nuestros años, pero todas con calidad, solemnidad -que será la nota predominante en todas sus obras- y un estilo muy hermoso.
Yendo por orden cronológico, nos encontramos primero con Virgen de los Dolores y Misericordia (pulsar sobre el nombre de cada marcha para escucharla) compuesta en 1981 para la Hermandad de Jesús Despojado de Sevilla, donde tiene toda su producción. Sin ser de un carácter estrictamente alegre, resulta una marcha fantástica, que desgraciadamente se toca poco en Sevilla y aún menos fuera de esta. Ha sido grabada por las bandas de música de "El Carmen" de Salteras, la Filarmónica de Pilas y la extinta banda de la Esperanza de Triana de Sevilla.
En 1990 nos deja Candelaria, dedicada a la Dolorosa del mismo nombre de la Hermandad del Martes Santo sevillano. Como hemos dicho anteriormente de su obra, destaca la solemnidad de la marcha, la cual la hace muy apropiada para momentos más recogidos, sin resultar una marcha fúnebre. Ha sido grabada recientemente por la Banda de la Cruz Roja de Sevilla, y únicamente se toca en su Hermandad hoy día.
En el año 2000 compone Jesús Caído para la Hermandad de las Penas de San Vicente de Sevilla. Con un carácter bastante más serio y melancólico que las anteriores, el desarrollo de la misma hace que pueda ser su mejor obra hasta el momento a mi juicio. Por suerte suena todos los años tras el palio de la Virgen de los Dolores de la Hermandad a la que va dedicada por parte de la Banda de Música "Maestro Tejera" de Sevilla, y de dicha banda es la única grabación discográfica hasta el momento.
Finalmente, en el año 2010 compone Piedad del Baratillo a la Hermandad homónimca del Miércoles Santo sevillano. Hasta el momento no se ha interpretado más que en conciertos, aunque esperemos que próximamente pueda sonar tras el palio de la Virgen de la Caridad, siendo la única de sus marchas compuestas que aún no tiene una grabación discográfica.
Supongo que coincidirán conmigo en que se trata de un compositor muy válido, muy interesante, y cuya obra debería prodigarse mucho más por la Semana Santa de toda Andalucía.
Pongámonos en situación: desde su creación, la forma marcha procesional ha tenido como finalidad acompañar a nuestros pasos o tronos desde su creación a mediados del siglo XIX, y sigue siendo así hasta nuestros días. Sin embargo, poco a poco apreciamos como la forma marcha procesional evoluciona de forma que hace inviable su finalidad inicial.
El primer caso de esto lo vemos con el maestro Manuel López Farfán y el uso de los violines en La Estrella Sublime y La Esperanza de Triana, y el coro a boca cerrada de esta última. Adelantándose a su tiempo, este tipo de interpretación es totalmente inviable fuera de un concierto, debido a la escasa sonoridad de estos instrumentos, y a la imposibilidad de desfilar de los violines.
Banda Sinfónica Municipal de Ogíjares. A la derecha se puede observar un contrabajo.
Un caso diferente se produce en 1945, cuando Manuel López-Quiroga Miguel, conocido popularmente como Maestro Quiroga, compone la marcha procesional Virgen de la Palma incluyendo un papel para piano. Sin duda un caso aislado e influenciado por su profesión como pianista de este autor de tantas y tan conocidad coplas.
Otro caso peculiar de la forma marcha procesional desplazada de su finalidad original son las adaptaciones de marchas procesionales para banda sinfónica. Ésto, que empezó, si no recuerdo mal (y si me equivoco tienen total libertad para corregirme), en la Banda Municipal de Sevilla a mediados del siglo XX bajo la dirección de Pedro Braña Martínez, donde un contrabajo redoblaba el papel de la tuba, se ha convertido en un recurso utilizado en muchas ocasiones, ya sea adaptando una marcha para banda sinfónica o creando una marcha procesional a partir de una pieza compuesta para banda sinfónica. Ejemplos como Valle de Sevilla de José de la Vega en el primer caso, o Concepción Inmaculada de Juan Antonio Pedrosa en el segundo dan buena fe de ello.
Francisco Javier Torres Simón
Ya entrados en el siglo XXI, son varios los autores que pretenden innovar y aumentar el campo de la música procesional más allá de sus fundamentos originales. Tenemos el ejemplo de Francisco Javier Torres Simón, que en 2004 compone la marcha procesional A tu lado, dedicada a la Hermandad de San Gonzalo de Sevilla. Dicha marcha está compuesta en tres por cuatro, que para los que no entiendan lo que esto significa, el pulso fuerte de cada compás se daría alternativamente con un pie, no es un ritmo que permita (en principio) desfilar. Algo totalmente rompedor y que hace prácticamente imposible su interpretación en una procesión.
Uno de los más innovadores compositores actuales es sin duda Miguel Sánchez Ruzafa. Nacido en Alicante y director de la Banda Municipal de Granada, no hay composición suya que no tenga algo que destacar, apartado de la concepción habitual de marcha procesional. Podemos destacar su marcha Elisheba
Fragmento del guión de la marcha Elisheba, de Miguel Sánchez Ruzafa
Como se puede apreciar, el propio autor la titula como "Marcha Procesional, basada en la canción popular, Los 4 Muleros", lo cual ya de por sí parece peculiar, y lo es más aún cuando apreciamos que el guión de la marcha tiene un papel para guitarra clásica. Sin embargo, en este caso el autor contempla la posibilidad de interpretar esta pieza sin ese papel, y ha sido interpretada en la calle gracias a ello.
Como vemos, la forma marcha procesional se abre caminos insospechados, hasta el punto de perder totalmente el carácter por el cual fue creado este género musical. Sin embargo, de momento no pasan de ser piezas aisladas y en momentos puntuales, por lo cual podemos estar tranquilos sobre la perdurabilidad del género musical con el paso de los años, entre otras cosas por la gran remesa de compositores actuales.
Hoy vamos a contar una bella historia de un madrileño con la Semana Santa sevillana, con un feliz final para todos nosotros.
Francisco Javier Alonso Delgado
(fuente: ArteSacro.org)
Francisco Javier Alonso Delgado nace en Madrid en el año 1961. Pianista y desconocido de la Semana Santa andaluza, hasta que un año, a finales del siglo pasado, se acerca a presenciar la Semana Santa sevillana, de la cual quedó absolutamente prendado. Al poco es nombrado subdirector de la hoy desaparecida Banda de Música de la Hermandad de la Esperanza de Triana de Sevilla, bajo la cual se graba la que sería la primera de muchas marchas procesionales, Madre de Dios de la Palma, en el año 2001. Desde entonces, más de una veintena de marchas para toda Andalucía, y muy especialmente para Málaga y Sevilla, hacen de este compositor uno de los mayores valores de la música procesional actual. Francisco Javier Alonso Delgado es además un gran compositor de piezas de capilla, con obras para, por ejemplo, las Hermandades de la Vera Cruz, de Los Javieres, del Cristo de Burgos o del Cristo de la Corona, todas de Sevilla.
Ahora vamos a pararnos más concretamente en la que a mi juicio es su marcha más lograda, compuesta en el año 2005 y dedicada a la Macarena, bajo el título de Virgen Macarena.
Se trata de una marcha alegre con cornetas bastante breve -apenas tres minutos- pero muy intensa, elegante y muy acertada. Una falsa introducción con cornetas, ya que realmente es el tema principal de la marcha, da lugar a un fuerte de bajos elegante y con gracia, para de nuevo repetir ese tema principal de cornetas. Sin necesidad de un puente ni de más recursos musicales, nos introduce en un hermoso trío, relativamente sencillo, con la habitual repetición del mismo en fuerte. Al acabar nos deja esa sensación que sólo pueden producir las grandes marchas macarenas de verdaderos maestros de la música procesional como Pedro Gámez Laserna o Pedro Braña.
Quizás pudiésemos encontrar ciertos parecidos -sin llegar en ningún momento al plagio- entre esta marcha y otra de las emblemáticas marchas de la Hermandad de la Macarena de Sevilla como es Esperanza Macarena del maestro Pedro Morales Muñoz, ya ques su estructura, a falta de una introducción de cornetas, es idéntica, señal de dos cosas: que Francisco Javier Alonso Delgado estudia y se preocupa por conocer la forma marcha en los tiempos que corren, y que Pedro Morales sentó un precedente de marcha alegre con su obra dedicada a la Macarena.
Sin duda un compositor al que no hay que perderle de vista, ya que no hay marcha suya que no merezca la pena escuchar. Y personalmente, aunque este humilde artículo trate de otra marcha suya, no pierdan la ocasión de escuchar otras marchas suyas como Llena eres de Gracia, Dolorosa del Carmen, Cincuentenario o especialmente Madre de Dios de la Palma.
Hoy vamos a alargar la vista hasta más allá de Andalucía, que se puede considerar la más popular en cuanto a música cofrade, pero sin olvidarnos de las imprescindibles aportaciones de fuera de ella, aunque no nos vamos demasiado lejos.
José Vélez García
Nos situamos en Murcia, un pequeño municipio al noreste llamado Calasparra. Allí nace en 1959 un músico llamado José Vélez García, que durante muchos años ha dirigido la banda de música de dicha localidad y actualemente dirige otra formación de Abarán.
En Calasparra hay una procesión el Domingo de Ramos, la Procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén, que se realiza sin imágenes, al contrario de lo que sucede en otras muchas localidades españolas. Y en esa procesión se inspira quizás la mejor de las tres obras que posee José Vélez en cuanto a música procesional: Jerusalén.
Compuesta en 1999, se trata de una marcha que quizás pueda pecar de efectista, pero no por ello carente de calidad. Es una marcha muy emotiva, llena de matices y recursos, que sorprende cuando la escuchas. Quizás algunos, acostumbrados a la música procesional andaluza, pueda pensar que se acerca más al género de las bandas sonoras que a la música procesional, pero sin duda es una pieza a destacar. Es una obra con mucho movimiento, muy dinámica, que embelesa al oyente y maravilla hasta a lo oídos mas duros.
En Andalucía la ha interpretado pocas formaciones, como la magnífica Banda de Música "Santa Cecilia" de Sorbas (Almería) o la Banda Municipal de Casabermeja (Málaga). Sin duda, una pieza que no merece ser contada, sino escuchada, y quizás, con un poco de suerte, empiece a sonar en algunos lugares de Andalucía occidental, para disfrute de todos nosotros.