Mostrando entradas con la etiqueta Los Font. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los Font. Mostrar todas las entradas

21 de noviembre de 2011

Curioseando: repertorio de la Banda Municipal de Sevilla en 1938

Quizás sea uno de esas personas raras que cuando compran un disco no sólo lo escuchan, sino que se dedican a devorar el (a veces inexistente, la mayoría de las veces muy escaso) libreto-carátula de los cd. Estaba releyendo uno de ellos (el incluido en el disco Camino del Gólgota "Un testamento hecho música" de la Sociedad Filarmónica "Nuestra Señora de la Oliva" de Salteras) y casualmente me he encontrado con un dato curioso a la par que interesante para compartir. Se trata del repertorio musical que llevaba preparado la Banda Municipal de Sevilla para la Semana Santa del año 1938.
José del Castillo Díaz

La por entonces Banda Municipal (hoy Banda Sinfónica Municipal) de Sevilla estaba dirigida por el sevillano José del Castillo Díaz, director entre los años 1933 y 1939, relevando ni más ni menos que a Manuel Font Fernández de la Herránz. La vida y obra de José del Castillo es corta, pero misteriosa y aún en parte desconocida, que merecería varios artículos aparte, así que ahora mismo no nos vamos a centrar en su figura. Simplemente comentar que compuso el actual Himno de Andalucía, que era masón y ello hizo que, salvo una, el resto de sus obras procesionales fueron quemadas tras la Guerra Civil.

Dicho ésto, el repertorio de la Banda Municipal de Sevilla para el año 1938 era el siguiente:

- Amarguras (Manuel Font de Anta, 1919)
- Camino del Gólgota (José del Castillo Díaz, 1938)
- Divina Araceli (Manuel Gordillo Ladrón de Guevara, ¿?)
Cristo de la Expiración "El Cachorro"
- Marcha Fúnebre (Frédéric François Chopin, instrumentada por Emilio Cebrián, 1837)
- Marcha Fúnebre en la ópera Jone (extraída de la obra de Enrico Petrella e instrumentada por Álvaro Milpager, 1958)
- La Muerte de Ases (adaptación de la obra "Peer Gynt" de Edvar Grieg, 1875)
- Pasión (José del Castillo Díaz, ¿?) casi con toda seguridad obra quemada tras la Guerra Civil, y por tanto desaparecida.
- La Sagrada Lanzada (Manuel Font Fernández, 1928)


Como se puede apreciar, un repertorio de altísimo nivel, garantía de éxito tras las procesiones a las que acompañaba la Banda Municipal en aquel año. A saber: las Hermandades de La Amargura, La Lanzada, Los Negritos y el Cachorro. Resulta anecdótico, en comparación con hoy día, que en la Hermandad de la Lanzada acompañaba al misterio, único paso de la cofradía por aquel entonces, así como al crucificado de la Expiración del Cachorro, y no al palio de la Virgen del Patrocinio.

Adaptaciones de obras que no tienen relación con la música procesional como las obras de Chopin, Petrella o Grieg; y marchas procesionales, entre las que se incluían dos del director de la banda. Sin duda un repertorio muy bello y atractivo de escuchar. Hoy día, por suerte o por desgracia, podemos escuchar gran parte del mismo, excepto las obras de José del Castillo y Divina Araceli, una marcha que por mucho que uno se exprime no se atreve a decir si es alegre o más bien seria.

Concluyendo, un repertorio que ya muchas Hermandades quisieran para sí hoy día, y que muestra que hace 73 años la música que se interpretaba no era tan diferente a la que se puede escuchar hoy día, aunque sí que ha cambiado, y mucho, el carácter de las composiciones.

22 de octubre de 2011

Estructura de las marchas: el "fuerte de bajos"

Vamos a intentar, en éste y en sucesivos artículos, explicar y dar a entender algunas de las partes en las que se puede dividir una obra procesional o algunos de los matices que hay que apreciar a la hora de intentar comprender una marcha. Y vamos a empezar con algo que resulta muy común en muchas de las marchas que se componen hoy día: el denominado como "fuerte de bajos".

Bombardino
Aunque realmente no existe una explicación "a rajatabla" de en lo que consiste este fragmento de una obra, podríamos explicarlo como que los instrumentos de viento metal de la banda, como trompetas, bombardinos, tubas, trompas, trombones... toman el protagonismo de la melodía, que normalmente llevan las "maderas" (clarinetes, oboes, saxofones o flautas). Durante ese tiempo, los "metales" interpretan la melodía con fuerza (f o ff) mientras que los instrumentos de viento-metal tocan el acompañamiento, que normalmente se compone del registro más alto que pueden interpretar cada instrumento, de forma que acompañan a la melodía de los instrumentos de viento-metal.

Podríamos decir que la primera marcha que introdujo el fuerte de bajos fue la Marcha Fúnebre [Quinta Angustia] de José Font Marimont, compuesta en el año 1895. (como siempre, para escuchar una marcha sólo hay que hacer click en el título de la misma). En el vídeo que os he puesto el fuerte de bajos empieza en el 1:02 y termina en el 1:46. Recomiendo que escuchéis la marcha entera para daros cuenta del cambio que produce la marcha al llegar al fuerte de bajos.

Aunque no es un recurso que se utilice siempre (de hecho, el ejemplo anterior es casi la única marcha de un corte fúnebre que incluye un fuerte de bajos), sí que ha sido muy usado por muchos autores, siendo hoy día un recurso casi imprescindible a la hora de componer cualquier marcha de corte alegre.

Pedro Morales Muñoz
Autores como Manuel López Farfán en La Estrella Sublime (desde el minuto 1:01 al minuto 1:36), donde como vemos se repite el fuerte de bajos con pequeñas variaciones en la repetición, o Santiago Ramos Castro en Virgen de las Aguas (desde el minuto 1:48 al minuto 2:23), donde en este caso también repite el fuerte de bajos, pero empezando la repetición el piano p y va creciendo hasta alcanzar el f . Las marchas de Pedro Morales son muy características en su forma, y prácticamente todas incluyen un fuerte de bajos muy fácil de apreciar en marchas como Esperanza Macarena o Virgen de Montserrat.

Destacar en este sentido el trabajo del compositor contemporáneo Manuel Marvizón, que aprovecha el fuerte de bajos para hacer un contrapunto con las "maderas" más que interesante. Lo explico de una forma más simple: como hemos escuchado, normalmente las "maderas" se dedican a dar las mismas tres o cuatro notas, siempre con el mismo ritmo rápido. Manuel Marvizón trabaja el contrapunto, o la utilización de varias melodías simultáneas: en este caso la melodía principal de los bajos y la del acompañamiento de las "maderas". Sirva de ejemplo su conocida marcha Coronación o de la originalísima marcha Esperanza.

Espero que a algunos os haya servido para entender lo que es un fuerte de bajos, para que veáis que es un recurso muy útil, muy efectivo y en muchos casos de gran belleza. Un saludo.

9 de octubre de 2011

Curioseando: Repertorio de la Macarena en 1948

Lo bueno que tiene encontar una página web tan amplia y de tan valioso contenido como es www.patrimoniomusical.com es que te encuentras con muchísimas cosas curiosas que seguro ni imaginábais que se pudieran encontrar.

Hoy, buscando y buscando, me he encontrado con un dato curiosísimo: gran parte del repertorio interpretado tras el palio de la Macarena en la Madrugá del año 1948, hace 63 años nada menos. Por entonces, la banda que tenía el privilegio de acompañar a tan universal imagen era la conocida como Soria 9, siendo director de la misma el compositor valenciano Juan Vicente Mas Quiles. Pues bien, las marchas que sabemos que con seguridad se interpretaron tras el palio de la Macarena fueron (asómbrense) las siguientes:


- Amarguras (Manuel Font de Anta, 1919)
- Cristo ha muerto (Víctor Alvarado Maldonado, ¿?) de la que no se sabe absolutamente nada.
- Dies Irae (José Franco Ribate, ¿?)
- El Corpus [Corpus Christi] (Braulio Uralde Bringas, ¿?)
- El Héroe Muerto (Mariano San Miguel Urcelay, 1919)
- Juana de Arco (extraída de la música de la obra de teatro de Charles François Gounod, de 1873)
- Marcha Fúnebre (Frédéric François Chopin, instrumentada por Emilio Cebrián, 1837)


Como vemos, hay mucho que se puede contar: Marchas de corte Triunfal/eucarístico como El Corpus, que hoy día se sigue interpretando en todo tipo de repertorios, de corte alegre en su mayoría; la celebérrima Amarguras, sin duda banda sonora de la Semana Santa sevillana, que se interpreta en todas partes, sea cual sea el estilo musical predominante en la procesión; la gran marcha de Mariano San Miguel que suena bastante poco por desgracia; dos adaptaciones para banda de música: una de una obra y otra de una marcha, ambas del s. XIX, siendo la segunda bastante interpretada hoy día, y la primera bastante menos por desgracia; y dos auténticas desconocidas: Dies Irae, de la cuál lo único que sabemos es su autor y cómo suena, y Cristo ha muerto, de la cual únicamente sabemos su autor.


Basándonos en el estilo de la Hermandad de la Macarena hoy día en la calle, las únicas que podrían seguir interpretándose serían Amarguras y El Corpus. Las otras serían totalmente impensables por el carácter menos alegre.


Juan Vicente Mas Quiles
Es bastante posible que fueran algunas más las marchas que se interpretaran tras el palio de la Macarena por varios motivos: hay que pensar que antiguamente una banda de música no interpretaba la ingente cantidad de marchas que se tocan hoy día, que casi sale a marcha por chicotá; pero únicamente 7 marchas lo veo demasiado poco para la considerable cantidad de horas que está esta Hermandad en la calle. Por otra parte, en el año 1943 se estrena la marcha Macarena (o como dicen algunos hoy día, Macarena la güena, para no hacer alusión a la marcha del mismo nombre del compositor Abel Moreno) compuesta por D. Emilio Cebrián Ruiz, y me parece bastante extraño que no se hubiese interpretado es año. Por otra parte, el mismo director de la banda Juan Vicente Mas Quiles estrena en el mismo año de 1948 la marcha Esperanza Macarena, pero por desgracia no podemos asegurar si el estreno de la misma fue antes o después de la Madrugá, por tanto no es descartable que pudiera haberse interpretado ese mismo año.


Como se puede ver, nada tiene que ver lo que se interpretaba hace 60 años a lo que se interpreta ahora. No es mejor, no es peor: es diferente. Son distintos estilos y distintas marchas, por suerte la Hermandad de la Macarena es de las que tiene un mínimo de gusto eligiendo marchas, no permitiendo que tras su palio se interprete cualquier cosa.

4 de octubre de 2011

José Font de Anta (II): "De la educación del gusto musical"

Aunque ya hemos hablado de este autor con anterioridad, no quería dejar pasar la oportunidad de ofreceros este interesantísimo texto,alejándome quizás del estilo de este blog, para pararnos a leer y meditar sobre este artículo de opinión del mismo José Font de Anta, publicado por una revista musical de Madrid en 1917. Sin duda resulta sorprendente que, casi un siglo después, es perfectamente aplicable casi en su totalidad a lo que sucede hoy día en la música en general y en la música procesional en particular. Agradecer enormemente a www.patrimoniomusical.com el trabajo que hacen por la música, y sobretodo por este buen artículo que está a disposición de quien quiera, junto con otros muchos mas, en su completa página web. Sin más, aquí va el artículo de D. José Font de Anta:



En el arte, como en la Naturaleza, todas las transformaciones se encadenan las unas a las otras, sin que sea posible precisar el momento exacto en que una forma nueva ha reemplazado otra forma antigua. Modificándose el hombre en sus usos, sus costumbres y, aunque en más largos periodos, en su organización física, es natural que no reciba impresión alguna contemplando siempre los mismos objetos y que no se distraiga con los mismos espectáculos.

Cada manera de sentir nueva, implica una nueva forma también; por eso el Arte varía en todas las épocas. Plutarco ha dicho: “En arte toda época, por bella que sea, tiene su época”; es decir, que cada época tiene su música particular, como la tiene su teatro, su literatura, su pintura, etc.
La música dramática, por estar sujeta a los caprichos del gusto del público, varía mucho más que la música instrumental; a veces no es más que un modesto accesorio, sobre todo en el teatro español.
Actualmente sería imposible poner en escena, con esperanza de éxito, una ópera entera de Lully o de Rameau. Estas dos obras no pueden aspirar a excitar más que un sentimiento de curiosidad histórica: tan solo algunos aficionados pretenderían admirarlas sinceramente pero de seguro no tendrían el valor suficiente para escucharlas hasta el fin, y sin embargo, nosotros oímos todavía con interés la música instrumental de estos mismos maestros.
Las producciones del arte puro están, como vemos, menos expuestas a las variaciones del gusto, y por el contrario, las que por razones arbitrarias se unen a otro arte corren el riesgo de pasar de moda.

La frecuente asistencia a conciertos di camera y sinfónicos es el medio más eficaz para educar el gusto musical.
Es falso que el arte de real orden se impone inmediatamente; la Historia contradice a cada paso esta aseveración.
Cualquier manifestación de arte necesita para ser apreciada en lo que verdaderamente vale, una preparación por parte de quien lo contempla o escucha. El cuadro más simple de cualquiera de los primitivos en pintura o la más ingenua melodía gregoriana, será letra muerta para quien no haya visto nada en materia de cuadros ni nada oído de música.
D. José Font de Anta
Ahora, si esto es cierto en lo referente a las más sencillas formas del arte ¿qué decir cuando se trata de las de los últimos tiempos? Las producciones musicales de la escuela contemporánea, por ejemplo, no pueden ser comprendidas las más de las veces ni por los músicos entendidos, en una primera audición. Por eso el crítico que se atreve a juzgar una obra nueva sin hacer de ella un previo estudio, muestra una cantidad de snobismo enorme y se expone a no decir más que una serie de nimiedades sin ningún interés.

Quienes trabajamos con celo y patriotismo por el adelanto del arte en nuestra patria, tenemos un gran enemigo; aquel que con razones engañosas proclama el arte vulgar porque está más al alcance de todos.
Si se trata solamente de agradar al ignorante, nuestra labor es cosa perdida; pero se trata de conseguir algo mucho más noble: la educación artística y el desarrollo del gusto del público, y este desarrollo se consigue oyendo buena música. Es, pues, con una frecuente asistencia a conciertos como más rápidamente puede educarse el gusto musical.

Es sorprendente lo rápido del progreso en una persona que oiga buena música con frecuencia. Al principio se opera una confusión muy desagradable en quienes escuchan sin la debida preparación obras modernas. Un oído inculto no acierta siquiera a descubrir las ideas de la obra por muy sencilla que ésta sea; la línea melódica se le pierde en el tejido de los contrapuntos y aún en de la misma armonía; los desarrollos se le presentan como nuevas ideas; la misma trama orquestal si se trata de una pieza sinfónica, lo desconcierta, a causa de la diversidad de los timbres; la obra se le aparece como un caos. Pero si la persona que posee un oído inculto, con buena voluntad repite las audiciones de aquella misma música que lo desconcertó empezará poco a poco a notar cómo la incógnita se le descubre, como sin comprender el porqué del fenómeno, lo que antes le pareció confuso e impenetrable, ahora comienza a deleitarle.

Porque es un don de la buena música el que cuanto más se oiga, más se aprecie y más conmueva. Por el contrario, la mala, si gustó en un principio, cansa pronto aún a los oídos menos educados.

José Font de Anta (I): Victoria Dolorosa (Resignación)

Vamos a hablar de un autor del que quizás os suene su apellido, casi seguro que no os suena su obra (o su única obra, mejor dicho) pero resulta digno de conocer.

José Font de Anta nace en Sevilla el 2 de Agosto de 1892, y fallece el Día de los Santos Inocentes de 1988. Violinista de profesión y autor de numerosas obras musicales de carácter no procesional, sin duda le afectó enormemente el asesinato de su hermano Manuel en la Guerra Civil española. Si; por si aún lo dudábais, se trata del hermano del afamado y genial compositor Manuel Font de Anta, autor entre otras obras de las archiconocidas Amarguras o Soleá, dame la mano.

Desgraciadamente, este soberbio artista sólo nos dejó como legado una única marcha procesional, compuesta en el año 1924, titulada Resignación. La Banda Municipal de Sevilla, bajo la dirección de su padre Manuel Font Fernández, que fue el instrumentador de la marcha, la estrena el Domingo de Ramos de dicho año tras el palio de la Virgen del Socorro de la Hermandad del Amor. Curiosamente, en el año 1988, modifica su título original, pasando a llamarse Victoria Dolorosa, y dedicada a la Virgen de dicha advocación, de la Hermandad de Las Cigarreras de Sevilla. Gracias a ello, la marcha ha podido tener una mínima difusión, sobretodo en los últimos años.

Se trata de una marcha complicada y larga, que resultará rara la primera vez que uno intenta pegar el oído a la misma. Escuchándola una y otra vez (porque la música es como otras muchas materias: se puede aprender bastante a base de repetir una y otra vez lo mismo) se descubren pasajes muy bellos, se encuentra un sentido a todas las partes de la obra, y descubre que los más de 9 minutos que forman esta maravilla de marcha se convierten en amenos y para nada pesados, a la vez que muy intensos y evocadores.

Por suerte, de un par de años para acá, suena tras la Dolorosa a la que fue dedicada esta genialidad cada Jueves Santo, por la banda de música de la propia Hermandad, demostrando que forman uno de los más bellos conjuntos palio-banda que puede sonar en la capital andaluza.

Sin más, os dejo un vídeo de su interpretación el Jueves Santo del año 2009, espero que lo disfruten. Y si no lo disfrutan, escúchelo otra vez, intente pegar un poco su oído, y descubrirá que todo lo que he dicho anteriormente como alabanza a esta marcha se queda corto:


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...